Proyecto de escritura expandida que registra y nombra el espacio sensorial, rítmico y afectivo que precede al lenguaje normativo. Un archivo vivo de la construcción del vínculo entre madre e hijo durante los primeros años de crianza.
Cada letra del abecedario abre una entrada: gestos, sonidos, estados afectivos, escenas cotidianas; y cada entrada articula una breve pieza de escritura con un elemento audiovisual.
Cada letra del abecedario abre una entrada: gestos, sonidos, estados afectivos, escenas cotidianas; y cada entrada articula una breve pieza de escritura con un elemento audiovisual.

N de NANA
Todavía C. es más de nanas que de cuentos, y más de mantras que de nanas.
Tengo memoria filosa de pez espada y a mi pedido mi madre me envió un audio con aquellas canciones de cuna que solía cantarnos a mis hermanos y a mí de pequeños.
Empezamos con algunas de esas: la del lobito, la de la estrellita, la del mamut que quería volar. A veces también le canto la de: ea la nana, ea la nana, duérmete lucerito de la mañana.
Pero poco a poco todas se han ido transformando en sonidos vocales, mántricos —si esa palabra existe—: la a con todos los ritmos, boca abierta, boca cerrada; la o del om; la m de mmmmmmamá.
Mientras lo mezo de un lado a otro y entono aaaaaa aaaa aaaa con una melodía inventada cada día, me retumba el pecho y me encomiendo a todas las que cantaron antes, a mi madre y mi abuela, a mi bisabuela y mi tatarabuela, a la tierra verde y carnosa que vibra en mi garganta.
